Estos días mucho se esta hablando de la popularidad de nuestro presidente Alan García, no solo localmente sino internacionalmente. Tras el anuncio de un crecimiento del 11.9% en marzo, los analistas no pueden entender como un presidente que ha “obtenido” tal logro, pueda tener una aprobación de tan sólo 28%. Muchas causas se están disparando, como la de Mulder justificando la falta de comunicación por parte de los “ministros mudos”, que la imagen de García como político tradicional no ayuda a aumentar la simpatía de los peruanos, así también el temor de los peruanos por la inflanción recordando su primer gobierno, el Efecto García.

Para ordenar las cifras, se puede mencionar, tomando los datos de Apoyo donde nuestro presidente cuenta con un 26% de aprobación, que en Lima el 33% lo aprueba, en el interior llega a 19% mientras la desaprobación al 77%, donde tenemos al oriente y al sur del país con un 10% y 14% de aprobación respectivamente.
Las causas pueden verse en el cambio de personalidad de Alan García, ahora más cerca de inversionistas y ciertos grupos económicos, donde radica su mayor aprobación. Aquellos quienes lo aprueban es porque perciben que su economía mejorará por un aumento de la renta de cada persona sea por sueldo o por pequeñas inversiones que realicen. Sirve de mucho en estas personas la información y el entender estas.

En cambio, tenemos a los sectores olvidados, aquellos que no se sienten parte del sistema, como menciona Alfredo Torres de Apoyo, y es que de cierta manera el aumento de sus ingresos sólo hace que tengan un poco más que gastar, pero se sienten fuera del creciemiento que presenta el Perú porque los beneficios públicos como seguro social, salud, agua y luz, etc. no les llega a ellos. Principalmente el sur y oriente del país, donde pocos empresarios quieren invertir, y donde el mismo presidente pidió a los inversionista no olvidarse del sur.Lo cierto es que el Perú es de todos, y muy pocos se estan beneficiando de este crecimiento económico. Y aunque algunos puedan estar felices por el bienestar de ahora, no hay que olvidar que la redistribución de la riqueza tiene que ir principalmente a que los sectores pobres del país logren mecanismos de sostenibilidad. La bonanza de pocos se puede ver frustada el 2011 en donde habrá elecciones presidenciales y donde podría salir un Humala como ganador, y echar todo el trabajo bueno hasta ahora por los suelos.

Y peor que eso, es que los sectores olvidados se subleven y quieran independizarse, veo muy díficil este caso en el corto plazo, pero puede ser una opción ante tanto abandono. En América Latina no se ha da estos casos, en otros continentes en cambió es diferente, aunque veamos ahora a nuestro vecino Bolivia. Estados comandados por la prospera Santa Cruz quieren independizarse, porque Evo Morales le da mayor importancia a los sectores olvidados, espero que esto no suceda y puedan arreglar sus diferencias. No creo que se de en el Perú, porque los peruanos tenemos gran cariño a esta patria, a nuestra tierra, a nuestra costumbre, el problema es su descontento con el gobierno, pero eso es una opción, como la que alguna parte del Perú pueda ser adherida a otro país, todo puede ocurrir en este mundo. El gobierno tiene que tomar medidas y no sólo decir “Mientras unos y otros se preguntan qué pasa con las encuestas, nosotros respondemos con obras”, las encuestas son indicadores de que algo está pasando y eso ayuda a que no se den cosas desagradables en el futuro.








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